El presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, Mons. Alfonso Carrasco Rouco, abrió el Pleno del Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE) recordando que la educación constituye uno de los lugares decisivos para la dignidad de la persona, la transmisión de la cultura y la apertura al sentido último de la existencia. Sus palabras situaron el trabajo del Consejo en el horizonte de una educación verdaderamente humana e integral, al servicio de las personas y de la sociedad.
La sesión plenaria del Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE), celebrada el pasado 20 de mayo en la sede de la Conferencia Episcopal Española, comenzó con las palabras de bienvenida de Mons. Alfonso Carrasco Rouco, presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura.
En su intervención, Mons. Carrasco afirmó que «la educación está en el corazón del ser y de la misión de la Iglesia», porque en ella «se juega la dignidad de la persona, la transmisión de la cultura y la apertura al sentido último de la existencia». La tarea educativa, señaló, no puede entenderse únicamente como la adquisición de conocimientos o competencias, sino como un servicio al crecimiento integral de la persona y a la construcción de una sociedad más humana y fraterna.
La educación está en el corazón del ser y de la misión de la Iglesia
El presidente de la Comisión Episcopal puso también de relieve la fecundidad de la tradición educativa cristiana en España, que ha dado lugar a una verdadera «constelación educativa»: una pluralidad de instituciones, iniciativas y presencias que, desde su diversidad de carismas y formas de acción, comparten una misma vocación de servicio a la persona y al bien común.
En la educación se juega la dignidad de la persona, la transmisión de la cultura y la apertura al sentido último de la existencia
En este sentido, destacó que la acción educativa de la Iglesia se expresa en «realizaciones maduras y articuladas», caracterizadas por la innovación pedagógica y por una larga historia de inclusión y cuidado de las personas, especialmente de aquellas que viven situaciones de mayor vulnerabilidad.
La tradición educativa cristiana en España ha dado lugar a realizaciones maduras y articuladas
Las palabras de Mons. Carrasco situaron también el sentido del propio Consejo General de la Iglesia en la Educación. El CGIE nace precisamente del convencimiento de que esta riqueza de presencias educativas necesita espacios de encuentro, escucha mutua y colaboración que permitan leer conjuntamente la realidad, compartir experiencias y generar propuestas al servicio de la educación.
El Consejo General de la Iglesia en la Educación quiere contribuir, junto con toda la comunidad educativa y las instituciones públicas, a dar forma a una educación verdaderamente humana e integral
Finalmente, Mons. Carrasco agradeció la presencia de la ministra de Educación, Formación Profesional y Deporte, Milagros Tolón Jaime, y calificó el encuentro como un momento especialmente significativo para seguir fortaleciendo el diálogo y la colaboración institucional. Reafirmó, además, la voluntad del Consejo de seguir ofreciendo, junto con toda la comunidad educativa y las instituciones públicas, una contribución significativa a los desafíos educativos de nuestro tiempo.
