Con el curso ya en marcha, 40 nuevos docentes de los colegios diocesanos de Castilla y León y Lugo han llegado a las aulas respaldados por un minucioso trabajo conjunto. Su punto de partida: una jornada formativa celebrada el 4 de septiembre en Valladolid.
El encuentro es el primer gran fruto de la colaboración directa entre los colegios diocesanos de Castilla y León y las diócesis de Valladolid, Burgos, Astorga, Salamanca y Ávila. Su trabajo coordinado busca fortalecer el proyecto educativo, una alianza estratégica a la que, con el nuevo plan formativo, se ha sumado la diócesis de Lugo.

La iniciativa refleja uno de los principales objetivos del Consejo (CGIE): transformar realidades locales en una verdadera «constelación educativa». Inspirado, a su vez, en el Pacto Educativo Global, este proyecto demuestra que el trabajo en red y la responsabilidad compartida fortalecen la misión de poner a la persona en el centro mediante la educación integral del alumno.
«Frente a modelos individualistas, esta alianza interdiocesana reivindica una escuela cimentada en el humanismo cristiano y la integración total del alumno».
La jornada, inaugurada por el delegado diocesano de Valladolid, Roberto Tabarés, e impartida por Pablo Martín (Ávila) y otros promotores, estructuró esta nueva hoja de ruta en tres ejes:
- Identidad y Doctrina: La visión humanista cristiana como motor de toda la comunidad educativa.
- Inclusión real: Una apuesta firme por potenciar las capacidades de cada estudiante, especialmente de aquellos con necesidades especiales.
- Organización: Claves legislativas y funcionamiento interno de los centros.
Hoy, cada uno en sus respectivas diócesis inician un plan trienal que desarrollarán a lo largo de todo el curso escolar y que estará respaldado por un proceso continuo de mentorización. Un claro ejemplo de cómo la Iglesia educa unida para garantizar una enseñanza con sentido.
